Pensando en tí
Es por tí, noble señora
que me inspiro al escribir,
las más sublimes líneas
que hoy te quiero dirigir.
Siempre culta y elegante
ante mis ojos te miré,
eres bella, ¡Oh linda dama!
hasta saciarme lo diré.
Honorable fiel esposa
hoy yo alabo tu lealtad,
tu dulzura y tu cariño
y tus dotes de bondad.
El respeto y la franqueza
son tesoros en tu haber,
y el valor y la pureza
se acrecientan con tu ser.
Cuando sientas que el destino
se olvidó de darte amor,
no olvides el dulce canto
de este humilde ruiseñor.