El sueño
En una esquina de mi alma
sin querer yo te soñé,
y en el espejo de la vida
de reojo te miré.
Eras frágil, tierna y dulce
como flor de mi rosal,
con rocío de agua viva
de exquisito manantial.
Quería ser la suave brisa
y a tus oídos murmurar,
que mi vida es como un canto
que deberías escuchar.
Tus ojos verde oliva
me miraron al pasar,
y contemplaron el abismo
que me hiere al caminar.