Amor de verano
No olvides que ayer te tuve
ni la forma en que te amé,
recreando mil fantasías
que soñábamos los dos,
en las tardes de verano
que vivíamos tú y yo.
La fragancia de tu cuerpo
me exitaba sin piedad,
y la delicia de tus besos
me endulzaba el paladar,
invitándome al banquete
que tendría que disfrutar.
Escuchábamos composiciones
de Chopin y de Mozart,
melodías que eran testigo
de un momento sin igual,
en las tardes de verano
que vivíamos tú y yo.